En una de esas tardes de sábado, donde miles de ideas -unas más delineadas que otras- suelen empujarse dentro de la cabeza, para ver cuál de ellas logra cuajar. Momentos, situaciones, sentimientos... juntos, o separados, todos llevan a un mismo instante idílico, simple y hasta vacío. La tv surge como alternativa y salta, sin querer, esta película que tantas veces he observado, y que constituye una de las pocas comedias románticas que suelo soportar... Notthing Hill. De ahí destaca un diálogo, sí, una idea, que muchas veces había oído pero que hoy me digné a escuchar:
"La felicidad no es completa sin una cabra tocando el violín"
Please, que alguien enseñe a mi cabra a tocarlo!!!!
Lo escribió some ::
7:48 p. m. ::
1 Nos han escrito:
- Ud., dígame... ud. es feliz????.... me refutaste
El olor a la distancia, evidenciado tras el hilo del teléfono no dejó espacio para las dudas... La respuesta a ambas preguntas, evidentemente es la misma.
Ya llegará.
Lo escribió some ::
6:27 p. m. ::
0 Nos han escrito:
No me importa las 10 horas en autobús... ni esperar hasta que se haga un poco más tarde en el terminal.
No me importa tomar un "carrito" hasta la frontera... ni acampar en la calle, a esperar hasta el otro día que todo comience...
Tampoco me importa tomar de nuevo otro carrito, y otro autobús desde San Cristóbal de regreso tras 10 horas a esta ciudad.
Menos, me intimida que luego de este maratón, tenga que ir derechito el lunes a trabajar...
Lo único que me importa es que estaremos todos juntos, celebrando un hermoso acontecimiento, como lo es -y lo será- sin duda alguna, el Concierto por la Paz.
Mañana en la noche iniciaremos la aventura desde Valencia para asistir este domingo al gran evento en el Puente Internacional Simón Bolívar.
Mucha carretera nos espera... muchas historias luego para contar.
Lo escribió some ::
9:53 p. m. ::
4 Nos han escrito:
Retomando esto de la blogósfera luego de vacaciones, me topé con que ange! fascinada por segunda vez mostraba su escritorio, siguiendo un meme que comenta le agradó. A mi me pareció divertido unirme (aunque tarde seguro), y por ello muestro como está actualmente mi desktop. Allí algo pensativa, una noche del pasado enero en el Downtown de Disney, en Florida.
Lo escribió some ::
10:07 p. m. ::
2 Nos han escrito:
Respiro profundo, recupero el aliento, vuelvo a respirar…internizo la letra. la asumo, la vuelvo a escuchar. Pocas palabras entona la colombiana en esta canción, sin embargo desde que las escuché no dejan de revolotear en mi cabeza, reconstruyendo imágenes, recuerdos, hilando pensamientos. No estoy segura de tener la suficiente paciencia de esperar para amar, hasta que lleguen los tiempos de cólera, pero lo que sí sé, es que como bien dice Shakira… el que se queda, sufre más. Una ovación para esta hermosa canción, un aplauso para este bestseller llevado a film, el cual me negaba a ver, pero que finalmente me decidí a disfrutar y que además de reflexivo, me pareció sencillamente intenso.
Lo escribió some ::
10:53 p. m. ::
8 Nos han escrito:
Ella sabía que un día pasaría. Que en esta vida –y en todas- nada es eterno. Pero se negaba a aceptarlo, a ver la realidad con sus tintes y verdaderos colores, a aceptar algunas cosas solo por su simple existencia. Por ello, permanecía ahí, aislada, silente, construyendo poco a poco un castillo de arena, que sabiendo que un día se derrumbaría, cuidaba y resguardaba con todas sus fuerzas. Y él, sin querer –quizás- la ayudaba. Con una irregularidad que ya era constante, regresaba, iba, y la auxiliaba. Alzaba sus manos y apilonaba algunos granitos, formando una estructura que de solo verla, asustaba, y que nadie, ajeno a ellos, entendía ni aceptaba. A veces temprano, a veces tarde, pero él siempre llegaba. Ella, contra viento y marea, siempre lo aceptaba. No habíacompromiso, no había reservas, no había nada. Solo el estar ahí, ayudar, construir, dejar…. Irse, perderse, aparecer y de seguro regresar. Volver a esa peligrosa orilla, donde la amenaza de una ola que todo lo derrumbaría siempre estaba. Y llegó. Una tarde, cuando el castillo lucía hermoso, fuerte, duradero, la ola sorpresiva arropó sin pedir permiso lo que a su paso se erigía, dejando un mar de arena que emulaba un desierto inerte de esperanzas. El, callado, algo afligido siguió su paso, pensando con miedos y hasta con ansiedad lo que ahora, lejos de ahí le esperaba. Ella, con las manos llenas de ausencia, aún no sabe si volver a construir ese castillo, pues ignora si él vendrá de nuevo a ayudarla.
Sobre nosotros
Una periodista y un ingeniero desde dos puntos muy distantes de Venezuela, le cuentan al mundo lo disímil de sus vidas, que al final del día, terminan siendo muy parecidas.